Si los estados de ánimo condicionan el día a día en diferentes aspectos, ¿por qué no iban a influir también en el rostro? La piel de la cara está sometida a múltiples factores y por eso son necesarios una serie de tratamientos faciales para mantener la piel joven y sana. En el caso de las arrugas, el clima, las condiciones medioambientales o el paso del tiempo son algunos de los factores que influyen en las mismas; pero no son los únicos.
El rostro es sabio, tanto que también nota si se está triste o contento y eso influye en la formación de arrugas de expresión. Este hecho está estrechamente relacionado con la anatomía; aunque a simple vista no exista relación entre el color de ojos y las marcas faciales si que lo hay. Esto es tan sencillo como la necesidad que las personas de ojos claros tienen de fruncir el entrecejo para evitar las molestias del sol. Esta inocente costumbre puede provocar arrugas en esta zona que son más frecuentes en personas de ojos claros que de ojos oscuros.
De la misma manera las personas con pómulos prominentes son más propensas a presentar los surcos nasogenianos más marcados, ya que la estructura que los mantiene con el paso de los años se pierde y sufre mayor flacidez. Estas circunstancias no se pueden evitar puesto que vienen marcadas por la anatomía pero otras como el estrés o la tensión interna sí que se pueden controlar y también influyen en las arrugas de expresión.
De la misma manera que fruncir el ceño por las molestias del sol repercute en el entrecejo también lo hace adoptar este gesto por motivos de estrés o tensión; por lo cual controlar este tipo de problemas ya no tiene sólo beneficios a nivel de salud interna sino también a nivel de presencia externa.
Pero no sólo los estados de ánimo influyen en el rostro. La expresividad también lo hace; prueba de ello es que aquellos que gesticulan mucho con las manos también suelen hacerlo con el rostro resintiéndose éste con la aparición de las arrugas frontales. Controlar tanto la expresividad como los estados de ánimo es una tarea muy difícil, por este motivo lo más recomendable cuando aparezcan las temidas arrugas es ponerse en manos de profesionales que sepan tratar de manera adecuada este problema.









